El que se apiada del pobre, presta al Señor.

 1- Somos llamados a predicar siendo como Jesús. Amando sin condiciones. Siendo pequeños Cristos en la manera de conducirnos. Copiándolo a Él. Lee la historia del buen samaritano en Lucas 10:25-37, y piensa también en las necesidades de María y José llegando a Belén. Con una súper panza y sin lugar donde quedarse. Sin quien se anime a darles un espacio en sus casas.

2- Piensa conmigo: Tenemos muchos mas que otros. Somos poco agradecidos y siempre queremos más. Además de quejarnos por lo que nos falta. Toca mirar a otros y empezar a ayudar al que menos tiene. Siembra. Dios pide que seamos luz. Que seamos los que dan sin esperar nada a cambio. Dios recompensará y eso es más valioso. Te lo aseguro.

3- Ora con tus niños, Pídele a Dios poder ser luz. Ser un canal de amor. Que los demás encuentren en nosotros, un oasis donde en realidad no hay juicios sino solo amor de Dios. Dios te acepta como sos. Te perdona y te ama. Comparte eso con otros. 

4 – Memoriza: El que se apiada del pobre presta al SEÑOR, y El lo recompensará por su buena obra. Proverbios 19:17

5- Piensa en como ser congruente con servirle. Decide ser parte de esas personas que ayudan y extienden Su gracia. Es tiempo de despertar y ayudar mostrando a Cristo. Que como hijos llevemos el Mensaje de Salvación a toda persona próxima. 


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