1- Cuando pasan cosas que no podemos explicar, ni entender, ni sabemos como manejar, ahí también está Dios, que desde el principio entendió que los procesos nos forman y moldean el corazón y mente para prepararnos para Su propósito en nuestras vidas.
Cuando era pequeña me gustaba pensar que Dios desde el cielo me mostraba un espejito, y que ahí podía ver mis problemas reflejados. En lo inmenso del cielo, se veía chiquito lo que me angustiaba. Aprendí a confiar en Él, que al final, me iba a ayudar a entender, a caminar y a aceptar.
2- Piensa conmigo: Si lo lindo y feo sirven para lo que Dios pensó como lo mejor para nosotros, ¿Cómo hacer para descubrir su propósito y uso de la situación? Solo orando. Pidiéndole dirección y guía.
3- Ora con tus niños, pídele que tus angustias, miedos y preocupaciones puedas verlos en Sus espejitos. Y puedas confiar en que todo lo que hoy estas pasando es parte de la gran persona en la que quiere transformarte. Que el proceso sea con amor y sintiéndote cuidado por El.
4 - Memoriza: Porque cuando alguno es oidor de la palabra y no hacedor de ella, este es semejante al hombre que mira su cara natural en un espejo. Se mira a sí mismo y se marcha, y en seguida olvida cómo era. Santiago 1:23 y 24 - Seamos hacedores, dejándolo obrar y ayudarnos tambien.
5 - Busca un espejo pequeño y fíjate cuan chiquito se ve en él todo lo que queda reflejado y en la medida en la que te alejas de lo que enfocas ¡aún más pequeño!. Así se ven tus problemas en los espejitos de Dios. Comparte con otros esta idea y ayuda a otros también a buscar la paz de Dios sabiendo que en Sus manos hasta lo más grande se ve pequeño.

Comentarios
Publicar un comentario